Formatea un disco o USB en Windows 10

Formatear un disco duro o un USB en Windows 10

Pincha con el botón derecho del ratón en el menú Inicio de Windows y elige Explorador de archivos. En la ventana que se nos abre haz clic en Este equipo.
Ahora verás las unidades de disco duro, particiones, discos o pendrives USB o CD/DVD que tenga tu PC. Selecciona la unidad que quieras formatear pinchando en ella con el botón izquierdo. Luego haz clic encima con el botón derecho y elige Formatear.

Elige con mucho cuidado la unidad. Formatearla borrará por completo todo lo que haya en ella.
Verás un mensaje de error si intentas formatear el disco donde está Windows (suele ser el C:). Sigue los pasos de este enlace si necesitas reparar o reinstalar Windows 10.

Formatear un disco duro o un USB en Windows 10

Al elegir la opción de formateo se abre su ventana de propiedades. Define así las opciones siguientes que incluye:

Sistema de archivos

Pincha en la lista desplegable de abajo y elige el tipo de formato. En general conviene que sea NTFS.

Tamaño de unidad de asignación

Lo normal es que debas mantener el tamaño que te indique por defecto la ventana de formateo.

Etiqueta del volumen.

Escribe un nombre que describa lo que hay o habrá en ese disco o USB. No es una opción obligatoria pero sí recomendable.

Opciones de formato

Desactiva la casilla de formato rápido haciendo clic en ella. Así obligas a que Windows chequee el disco o USB e intente reparar de forma automática posibles errores que tenga. Puede ahorrarte problemas futuros o hasta pérdidas de datos. Mantener el formato rápido acelera el proceso pero se salta la comprobación del disco o USB.

Pulsa Iniciar cuando acabes de configurar esas opciones. Confirma con Aceptar el aviso de que se borrará todo lo que haya en esa unidad.

El formateo tarda más o menos dependiendo del tamaño de la unidad seleccionada, la velocidad de tu PC y si has elegido o no la opción rápida. Acepta y cierra la ventana cuando termine.

Sobre el tamaño de la unidad de asignación

Representa el espacio mínimo (cluster) que puede asignarse para guardar información (por ejemplo sobre un archivo). Si la información que sea no es lo bastante grande para llenar el cluster, el espacio que sobra se queda vacío y no pueden ocuparlo otros datos.

Los tamaños de asignación pequeños en teoría permiten aprovechar mejor el espacio del disco y hacer que los clusters queden menos vacíos. Los tamaños mayores hacen que el disco funcione más deprisa.

El tamaño de asignación predeterminado lo asigna Windows al formatear. Su valor es distinto en función del tamaño y el tipo de disco o USB. Su objetivo es encontrar un equilibrio entre aprovechar el espacio y mejorar el rendimiento del disco.