Hagamos las cosas bien en lo que a seguridad se refiere

Kbite

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Hagamos las cosas bien en lo que a seguridad se refiere.

¿Qué es la seguridad? Esto de la seguridad informática, ¿de qué trata? Es una pregunta más compleja de responder de lo que parece. Según está publicado en Wikipedia en un extenso artículo que no obstante permanece marcado como carente de referencias de una publicación acreditada, “la seguridad informática es el área de la informática que se enfoca en la protección de la infraestructura computacional y todo lo relacionado con ésta (incluyendo la información contenida)”.

Muy bien. Entonces, ¿qué es peor, que un hacker te robe información que a lo mejor no le sirve para nada, o que te reviente el disco duro y decirle adiós a todo lo que conservabas en él? ¿Entra dentro del campo de la seguridad informática el sentirse seguro de las posibles estupideces que uno pueda cometer contra sí mismo, el tener la información asegurada ante cualquier imprevisto?

Vamos a ver un caso real que hará las veces de ejemplo práctico del tema que tratamos en esta entrada:

Adolescente que solo piensa en salir con los amigos pero no por ello deja de ser un buen estudiante pierde unas credenciales de acceso esenciales para una prueba relacionada con sus estudios que debe realizar al día siguiente. Todo porque, conectado medio día a sus redes sociales favoritas vía móvil, no ha entrado en su correo electrónico en tanto tiempo que se lo han cerrado. Tanto tiempo, de hecho, que no existe si quiera la posibilidad de reactivar la cuenta, y aun así lo seguía utilizando como referencia para cosas importantes.

Con un poco de ayuda y otro poco de buena suerte, nuestro díscolo adolescente salva la situación y recupera el acceso perdido. Sin embargo, lo interesante del caso es cómo y por qué se ha llegado a producir esta situación.

Como buen adolescente, nuestro ejemplo de hoy es celoso en extremo con su vida privada, las relaciones con sus amigos, etc. Esto de cara a cualquier adulto y muy especialmente si se trata de un familiar. Usa todo el día su móvil para comunicarse, el cual tiene bloqueado con un PIN, y cuando se sienta frente al ordenador común en su casa, no deja rastro de su presencia: nada de guardar contraseñas en el ordenador e incluso modo privado de navegación si se tercia. Se las sabe todas, o eso se cree.

Lo cierto es que tiene mucho por aprender. Y lo primero siempre es lo primero, el principio. Por eso hacer las cosas bien desde el principio es tan importante. ¿Qué es lo que ha fallado en la estrategia de nuestro ejemplo? Lo de abandonar de tal manera la cuenta de correo electrónico principal es, sin duda, de juzgado de guardia, pero hay otros detalles a tener en cuenta:

Gestionar la vida digital en el móvil tiene sus riesgos

Cada vez más usuarios básicos- léase devoradores de contenidos- están virando al smartphone como plataforma única o cuasi única (el caso que nos toca sin ir más lejos). Afortunadamente, una amplia mayoría no deja de lado el correo electrónico por eso. Algunos servicios comienzan a implementar métodos de recuperación de credenciales alternativos al tradicional email, otros no, y si no tienes una app instalada, ¿vas a entrar desde el navegador web a consultar el correo (por poder…)? ¿Y si le pasa algo a tu teléfono y no recuerdas la contraseña del correo electrónico? ¿Cómo la recuperas?

  • Conclusión: los teléfonos inteligentes están muy bien, pero no pueden ser confiados en exclusiva, debe haber siempre un medio alternativo por si acaso.
  • Consejo: el abecé de la informática, que comienza por hacer copias de seguridad de TODO LO QUE IMPORTA DE VERDAD. Y una de las cosas que más importan en estos mundos virtuales es la contraseña de tu correo electrónico, sitio a través del cual puedes recuperar las contraseñas de otros servicios. Si es necesario, apúntala en un papel y escóndelo bien. Aunque no es necesario tanto rollo si usas métodos más seguros en todos los sentidos, como la doble autenticación.
Preocúpate más por lo que hay ahí afuera

No hay nada de malo en que protejas tu privacidad como mejor creas. Ahora bien, ¿prefieres que en un momento puntual alguien de tu mismo núcleo familiar te cotillee un poco o que un extraño te robe esa misma información personal? Entonces preocúpate por cómo haces las cosas. Sirve de poco que entres “a hurtadillas” en el PC familiar y que no te molestes tener todo el software siempre actualizado.

  • Conclusión: Internet es un nuevo entorno. En cuanto antes se comprenda, mejor. Lo mismo para la informática en general. Hay otras reglas y hay que aprenderlas. Ya hemos dicho la más básica, copias de seguridad, y la que le sigue es todo el software actualizado siempre.
  • Consejo: Hay una regla que antecede a las dos anteriores, una “regla cero” que no es otra que información. Si no sabes dónde te metes, infórmate primero. Internet es genial para eso.
De vuelta con las contraseñas

Nuestro joven personaje de ejemplo tiene otro error en su forma de actuar, y es que recordar las contraseñas de todos los sitios en los que entra solo significa una cosa, al menos en el 99% de los casos: contraseñas débiles. Lo que a su vez significa que puede que algún día te lleves un susto. Si no sabías esto, es que no estabas mínimamente informado.

  • Conclusión: La gestión de las contraseñas sigue siendo tema pendiente para una amplia mayoría de gente que por supuesto no se informa de esas cosas porque no les interesa en absoluto, aunque luego pueda pasar lo que a veces pasa.
  • Consejo: Los gestores de contraseñas existen por algo, y con el tiempo y el uso descubrirás que no solo son más seguros en todos los sentidos, también más eficientes. Por su comodidad y funciones yo te recomiendo LastPass, pero si tienes una opción que te guste más, perfecto. Hay muchas y muy buenas. Y la contraseña maestra te la tatúas en un lugar que no se vea (léase en clave… de humor).
Con haber seguido la primera regla, nuestro adolescente se habría ahorrado un disgusto innecesario. Aquí retomamos asimismo una cuestión que lleva su tiempo flotando en el aire: ¿basta con el sentido común? Hay quien dice que no y parte de razón tiene, ya que lo del sentido común es un tanto abstracto. ¿Común a qué, a quién? Sin embargo, el sentido común es -o debería ser- ese que nos diga que estamos exponiendo información en Internet, que tal vez haya herramientas para gestionarlo de algúna manera, etc. Y entonces utilizas Internet para buscar información al respecto. Y entonces te das cuentas de que lo primero que hay que hacer es disponer de copias de seguridad, lo segundo tener todo el software de tu máquina actualizado, lo tercero…

Es entonces cuando empiezas a hacer las cosas bien desde el principio.

Fuente: muyseguridad.net
 
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