Facebook compra Whatsapp

Facebook compra Whatsapp por 13.800 millones de euros.

Facebook compra Whatsapp
La red social pagará una cuarta parte en efectivo y el resto en acciones de la empresa.
A lo largo de los próximos cuatro años, emitirá otros 2.100 títulos para la plantilla.
La dirección asegura que la aplicación seguirá funcionando de manera independiente.
Zuckeberg absorbe un competidor que podía sustituirle en la comunicación con los más cercano.

Facebook anunció ayer la compra de Whatsapp. Mark Zuckerberg conseguirá, tras un puñado intentos con distintos protagonistas, -todos ellos en balde-, sumar a sus trofeos de caza de la popular aplicación de mensajería móvil, líder de este gremio con 450 millones de usuarios.

La cara más visible del hundimiento de los tradicionales SMS le costará a la red social unos 16.000 millones de dólares (11.700 millones de euros), de los cuales solo una cuarta parte se pagará en efectivo. Los otros 12.000 millones de dólares se abonará en títulos bursátiles de la compañía que cotiza en el NASDAQ. A estos guarismos, hay que añadirle una cláusula por la que la firma californiana abonará, hasta 2018, otros 2.100 millones de euros en acciones RSU que irán a parar a manos de los poco más de medio centenar de trabajadores que la popular app tiene en plantilla lo que dejaría el coste total de la operación en 13.800 millones.

Funcionamiento independiente
«WhatsApp construyó un servicio de mensajería en tiempo real que tiene una posición líder y que crece rápidamente», señaló el comunido emitido por Facebook. «WhatsApp está en el camino de conectar a mil millones de personas en el mundo. Los servicios que logran esa meta cuentan con un increíble valor», agrega el texto hecho público ayer. Por el momento, en el cuartel de Menlo Park ya se han apresurado a matizar que su nueva adquisición seguirá funcionando de manera independiente aunque uno de sus fundadores se incorporará al consejo de dirección.

Ingresos y privacidad
Sus ingresos provienen de los 0,89 céntimos de euro -un dólar en EE UU- que pagan los usuarios de iOS al descargarla y los de otros sistemas operativos como cuota anual. Ni publicidad ni micropagos ni otros complementos, por lo que también muchos en los mentideros tecnológicos aguardan los movimientos de sus nuevos dueños por hacer una monetización más agresiva.

La de ayer ha sido la gran compra de Facebook. Hasta el momento, Instagram era la aplicación por la que más había desembolsado, uno 750 millones de euros. En ambos casos, se tratan de dos de los programas con mayor fidelidad -más en el caso de la mensajería instantánea- y que los usuarios usan varias veces cada día.

La última gran pata de esta operación es el de la privacidad, más aún cuando en el gremio tecnológico todavía retumban los titulares de la campaña de espionaje de la NSA que distan mucho de ser los últimos estertores del escándalo destapado por Edward Snowden.
Whatsapp ha tenido algunos problemas en este aspecto -recientemente hizo algunos movimiento para mejorar esta materia- y Facebook no es considerado como el mejor testaferro para los datos personales de la comunidad cada vez más sensible y más concienciada en este aspecto. No hay que olvidar el motín que sufrió Instagram cuando trató de cambiar las condiciones de uso, una decisión que acabó siendo un simple conato, rectificada por los californianos poco después.

Facebook tendrá que ponderar el respeto a la información de los usuarios con los valiosos datos que se pueden obtener de esta plataforma de cara a la publicidad segmentada y el análisis de tendencias. Y lo tendrá que hacer mientras competidores como Snapchat o Telegram, que ofrecen modos de encriptación y autodestruccción de los mensajes, hacen de este asunto su principal carta de presentación cosechando un gran tirón.