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SSD M.2 NVMe

Existen distintos factores de forma disponibles a día de hoy para las unidades SSD domésticas, y si bien en el mercado de servidores podemos encontrar algunos formatos como el EDSFF E1.L, las unidades más habituales llegan en los siguientes factores de forma:

  • Unidad estándar de 2.5 pulgadas
  • Unidad M.2.
  • Unidad PCI-Express Add-In Card
SSD de formato M.2 sea con interfaz SATA o NVMe

¿Qué diferencias hay entre un SSD de 2,5 pulgadas y un SSD M.2?

Si bien anteriormente hemos mencionado tres factores de forma que solemos encontrar en equipos domésticos, realmente son dos los que han proliferado en millones de equipos de sobremesa y portátiles debido a su compacto tamaño y gran rendimiento, y estos son los SSD de 2.5 pulgadas y los SSD M.2.

Si bien estas unidades pueden ser esencialmente lo mismo en cuanto a electrónica se refiere, la diferencia principal la encontramos en la forma y tamaño del SSD, y es que los SSD de 2.5 pulgadas están diseñados principalmente para ser un reemplazo directo de un disco duro tradicional de 2.5”, los cuales podemos encontrar en ordenadores portátiles, pero también en racks de almacenamiento en servidores.

Por su parte, las unidades M.2. pueden ser mucho más compactas, además de ser más finas, más ligeras, y de no necesitar absolutamente ningún cable sea cual sea la plataforma en la que instalemos uno, algo que hace de su instalación un proceso mucho más rápido y que tan solo requiere de la colocación del SSD en su respectiva ranura y el ajuste de un tornillo.

Contrario a la creencia popular, tanto las unidades de 2.5 pulgadas como las unidades M.2. pueden aceptar distintos protocolos de comunicación, pues si bien es habitual encontrar unidades SATA o PCI Express en formato M.2., existen otros tipos de conexión que también se pueden aplicar a los SSD de 2.5 pulgadas, como serían U.2. (PCI-Express NVMe) o SAS, aunque es raro encontrarlos en unidades domésticas.

¿Qué diferencia supone que un SSD de formato M.2 sea con interfaz SATA o NVMe?

La decisión de si montamos un SSD SATA o NVMe se resume a razones de rendimiento y compatibilidad. Las unidades SSD SATA M.2., pese a no necesitar cableado externo, se comportarán exactamente igual que si se tratase de una unidad SSD de 2.5 pulgadas conectada mediante SATA, por lo que las velocidades serán las mismas y, por ende, su rendimiento será indistinguible de uno con unas dimensiones superiores.

Por otro lado, las unidades NVMe utilizan el bus de conexión PCI Express, generalmente en su versión 3.0, pero gracias al lanzamiento de la plataforma X570 ya hemos podido comenzar a ver unidades utilizar la nueva versión PCI Express 4.0, la cual proporciona un rendimiento incluso mayor.

Las unidades NVMe proporcionan un rendimiento mucho mayor a costa de un consumo ligeramente mayor y una disipación térmica elevada respecto a sus contrapartes con conectividad SATA, por lo que no es raro ver que estos modelos cuenten con disipadores de fábrica, sobre todo en las versiones que funcionan sobre PCI Express 4.0, las cuales alcanzan velocidades superiores a los 5000MB/s y alcanzan temperaturas superiores debido a la nueva conectividad.

Asimismo, la compatibilidad de dichas unidades a velocidad máxima es menor, dado que, a día de hoy, solo dos chipsets son capaces de hacer funcionar estas unidades a máximo rendimiento, a diferencia de las múltiples plataformas capaces de sacarle partido a un SSD NVMe Gen 3, ya sea en equipos de escritorio o en equipos portátiles.

¿Qué hay de la durabilidad de un SSD?

Si hay un tema que se ha hablado hasta la saciedad y que preocupa a muchos usuarios es la durabilidad que se puede conseguir de una unidad SSD. Esto generalmente se ve acentuado por la importancia que le dan los fabricantes a los TB que se pueden escribir en una unidad concreta para llegar a su vida media, y si bien es un indicativo de lo que debería durar dicha unidad, lo cierto es que su vida útil multiplica este valor varias veces y generalmente nos permitirá aprovechar nuestro SSD para futuras actualizaciones del sistema, si es que no se ha quedado obsoleto por tamaño.

Tipos de memoria NAND en unidades SSD

Existen cuatro tipos primordiales de memorias NAND comercialmente disponibles, además de algún que otro tipo en desarrollo, y de las cuales se derivan las distintas tecnologías de cada marca o según el tipo de fabricación que se utilice, como sería la 3D NAND. De todos modos, los tipos de memoria son los siguientes:

  • SLC: Las primeras unidades SSD, con pequeñas capacidades, pero con altas velocidades, contaban con memorias SLC que solo podían almacenar un bit por celda. Estas memorias son actualmente las que mayores tasas de rendimiento y durabilidad pueden alcanzar, pero su prohibitivo coste las ha dejado relegadas a métodos de caché o en unidades empresariales.
  • MLC: Estas memorias aparecieron un tiempo después de las SLC y permitieron acercar las unidades SSD a los usuarios domésticos rebajando los precios, eso sí, a costa de cierta durabilidad en estas memorias, las cuales pueden almacenar dos bits por celda y, por ende, permitieron la fabricación de unidades SSD de mayor capacidad.
  • TLC: La mayoría de unidades SSD económicas las podremos encontrar con estas memorias en su interior. Con una capacidad de tres bits por celda, costes de fabricación reducidos y una demostrable madurez, estas memorias han permitido que la mayoría de equipos de escritorio puedan contar con una unidad SSD para acelerar el rendimiento sin constituir un gran gasto a la hora de construir el equipo.
  • QLC: La última generación de memorias para unidades SSD sacrifica de nuevo una parte de su durabilidad para dar cabida a hasta 4 bits por celda. Esto implica nuevos desafíos, pues la controladora de almacenamiento debe distinguir entre 16 voltajes distintos a la hora de leer y escribir datos, pero supone otra reducción en los costes de las unidades SSD de última hornada.

Las mejores unidades SSD del mercado

Los mejores SSD se van a separar en cuatro categorías por motivos obvios, y es que, si bien podemos encontrar, por ejemplo, modelos que han sido los reyes indiscutibles de la categoría de unidades NVMe Gen3, prácticamente cualquier unidad NVMe Gen 4 disponible a día de hoy puede superar su rendimiento sin apenas esfuerzo, algo que sería injusto de cara a su clasificación.

Por ello, las categorías elegidas serán las siguientes:

  • SSD 2.5 pulgadas SATA
  • SSD M.2. SATA
  • SSD M.2. NVMe Gen 3
  • SSD M.2. NVMe Gen 4

Si se trata de buscar una unidad de alto rendimiento, la vía por defecto es la de las unidades NVMe, aunque por simple organización a la hora de crear esta comparativa, vamos a separar las unidades NVMe Gen3 de las NVMe Gen4 por la misma razón por la que separamos las unidades SATA de las NVMe, y es que el bus de comunicación crea un cuello de botella que hace que la mejor unidad Gen3 quede por detrás de una unidad de gama de entrada Gen4.

La última palabra siempre la tiene el usuario, y un equipo siempre se va a ver beneficiado si se montan las unidades más rápidas y potentes que se pueda. De todos modos, no siempre vamos a obtener una ventaja real montando el mejor SSD del mercado en nuestro sistema cuando nos podemos ahorrar un buen montante y aun así tener un rendimiento muy parecido.

MBR vs GPT

Optimizar rendimiento disco SSD

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