Todo sobre la alta definición

Alta definición

Hace ya más de un año comenzó la fiebre de la alta definición. Rápidamente, fabricantes de televisiones empezaron a lanzar pantallas de plasma y LCD con los que parecía que se podía aprovechar esta nueva tecnología.

Esta invasión de nuevos productos y la aparición de nuevas siglas como HD Ready entre otras han llevado a muchos consumidores a confusiones cuyas consecuencias no han sido especialmente positivas para estos usuarios.

En la mayoría de los casos se ha renovado el parque de aparatos de TV cuyas características no son las más adecuadas para la visualización de imágenes en alta definición o simplemente no la soportan.

Es fácil encontrar pantallas de plasma con unos precios que rondan los 1.000 euros, cuyas resoluciones, 852 x 640 píxeles no alcanzan, ni de lejos, las necesarias para reproducir una imagen en alta definición. Incluso, las emisiones normales en PAL o NTSC ofrecen unos resultados decepcionantes.

Baile de siglas

Esto es lo que ocurre cuando el baile de siglas es tal que no nos da tiempo a asimilarlo. Empecemos por definir qué es exactamente imágenes en alta definición. HDTV es el acrónimo inglés de High Definition Television (Televisión de alta definición). Es uno de los formatos que, sumados a la televisión digital (DTV), se caracteriza por emitir las señales televisivas en una calidad digital superior a los sistemas ya existentes (PAL, NTSC y SECAM).

La alta definición en vídeo no es precisamente nueva; de hecho, la versión televisiva (HDTV) vio la luz hace ya algunos años en Japón, concretamente en 1979. En aquella época comenzaron los primeros desarrollos en alta definición, que, eso sí, se hicieron sobre señal analógica.

Ya en el año 1992, las Olimpiadas de Barcelona fueron grabadas en una variedad denominada HD-MAC (con 1.250 líneas, el doble que la TV convencional, pero manteniendo el formato 4:3).

Determinadas emisiones japonesas se beneficiaron de este sistema, pero un año después sucumbió ante sus elevadas exigencias; y es que, entre otras cosas, requería de un elevado ancho de banda (36 MHz), sólo accesible a proveedores de cable y satélite que, por aquel entonces, poco tenían que ver con los gigantes actuales (léase Ono o Digital+ en el caso español).

Fue poco después cuando los distintos países decidieron impulsar el estándar DVB (Digital Video Broadcasting), poco conocido en nuestro país pero ya utilizado por la desaparecida Quiero TV.

Resumiendo, el vídeo de alta definición significa un aumento de la resolución de la imagen en movimiento, aunque en este caso con los beneficios del formato digital y no del analógico. A partir de ahí, y al igual que ocurre con el vídeo tradicional (Standard Definition, SD), habrá que tener en consideración las diferencias entre los distintos formatos y medios de reproducción.

Características de alta definición

Cuando hablamos de alta definición, debemos hacer una división. El primer tipo (720p) soporta una resolución de al menos 1.280 x 720 píxeles entrelazados, mientras que el segundo (1.080i) funciona a 1.920 x 1.080. Con lo que nos podemos preguntar, ¿qué es más recomendable, el 720 o el 1.080? Pues evidentemente diremos que 1.080 y por una sencilla razón, y es que ofrece una resolución mayor y por lo tanto, imágenes más espectaculares, con más información y más realistas. Esto es algo que queda más patente aun en aquellas secuencias que tengan mucho movimiento de cámara. A esto debemos sumarle el hecho de que los dos nuevos formatos de vídeo de alta definición, es decir, HD DVD y Blu-ray Disk, tienen soporte de manera nativa con 1.080 líneas.

Ahondando más aún en el tema, diremos que existen dos métodos de visualización de vídeos en alta definición, el entrelazado y el progresivo, que vienen representados por una «p» el primer caso y una «i» en el segundo. El modo entrelazado da una calidad ligeramente inferior al progresivo, especialmente en aquellas escenas de la película donde el movimiento es muy rápido.

Los sistemas de 720 líneas tan sólo disponen de método entrelazado, es decir, 720p, sin embargo en los sistemas de 1.080 líneas podemos encontrar ambos casos, aunque el más habitual es el escaneo progresivo (1080i). A esta última resolución se la conoce como Full HD.

La importancia de la conectividad

La conectividad es un aspecto fundamental para aprovechar las bondades de las imágenes en alta definición. La elección del sistema de conexión en el caso de contenidos en alta definición se reduce básicamente a tres posibilidades: vídeo por componentes, DVI o HDMI. Probablemente el primero sea uno de los más extendidos, ya que es el más antiguo y transfiere los datos de forma analógica.

Por el contrario, los dos últimos mantienen la señal en el ámbito digital, lo que minimiza el número de conversiones y reduce la pérdida de calidad. Sin embargo, no existe una interfaz que sobresalga en términos absolutos, ya que dependerá bastante del dispositivo y la calidad de la señal en origen.

Tal vez la mejor opción sea probar varias conexiones (si dispusiéramos de ellas) para dar con la ideal en cada caso. Lo que debemos tener claro es que el Súper Vídeo no nos servirá, puesto que, aunque permite visualizar la imagen, ésta no será en alta definición.

No todos los proyectores son HD

La afirmación de que los proyectores son de alta definición no es cierta, es más, la mayoría no lo son. Aunque se están desarrollando dos tecnologías que sí cumplen las exigencias para reproducir imágenes con esta calidad. Se trata de las tecnologías SXRD y D-ILA, utilizadas por Sony y JVC respectivamente. La primera de ellas la acaba de incluir Sony en un nuevo modelo de proyector y supone una evolución de la tecnología LCD.

En realidad son las siglas de Silicon X-tal Reflective Display que acaba de ser implementado en su último lanzamiento, el proyector VPL-VW50, una máquina Full HD con soporte de manera nativa para 1.080 líneas. SXRD nos permitirá que la imagen resulte más natural para el ojo humano con una alta tasa de contraste.

Además el tiempo de respuesta es más bajo, alrededor de los 2.5 milisegundos, para que de este modo las imágenes de acción tengan una mayor calidad y sin pérdidas de información.

Este sistema de proyección trabaja con más de 6.2 millones de píxeles activos y cabe destacar que el espacio entre píxeles es prácticamente nulo, por lo que no se detecta efecto rejilla.

Para competir con SXRD, JVC dispone de una tecnología propietaria denominada D-ILA cuyo funcionamiento interno es muy similar a la de Sony. Esta tecnología también la utilizan en sus televisores de gran formato.

La industria todavía no se moja

Sin duda alguna, el verdadero detonante que hará que las imágenes en alta definición lleguen de manera definitiva al usuario y tanto pantallas de TV como dispositivos de grabación bajen sus precios, es la emisión de imágenes en televisión bajo este formato. Un aspecto donde precisamente España, una vez más, se encuentra a la cola de Europa.

Si el pasado mundial ya se emitió en alta definición, en nuestro país no contábamos, ni contamos, con la infraestructura necesaria para que llegue a nuestras casas una señal con esa calidad, a pesar de que obre en nuestro poder una televisión capaz de reproducirla.

Actualmente, los contenidos audiovisuales en alta definición son escasos y limitados fuera de nuestras casas, es decir, cines y distribución de películas de alquiler. A pesar de que los productores y directores de cine están empezando a usar cámaras HD para grabar las películas, su emisión requiere de medios técnicos difíciles de lograr. Lucía y el Sexo de Julio Medem fue la primera película española producida en alta definición.

También se ha utilizado este desarrollo en Buen viaje excelencia, Una casa de locos, El año de la garrapata, Yo puta, Una de zombies y La flaqueza del bolchevique, entre otras.

Al margen de este esfuerzo, en la inmensa mayoría de salas españolas no se puede disfrutar de esta calidad de imagen. Pese a ello, la industria del vídeo está avanzando con mayor velocidad gracias al empuje de los nuevos reproductores HD DVD y Blu-ray Disc, y ya tenemos en el mercado un buen número de películas DVD en alta definición como King Kong o El último Samurai.

Por otra parte, los contenidos HD para televisión se circunscriben básicamente a las series. La primera que se hizo fue De moda, una coproducción de TV-3, Telemadrid, Canal 9 y ETB. Poco después, llegaron Ciudades para el siglo XXI, Al filo de la Ley y Abuela de verano. Pero ninguna de ellas se retransmitió en este formato.

Asimismo, es conveniente destacar el proyecto de la productora de contenidos Mediapro que lleva tiempo realizando los partidos de fútbol de la liga Española en HD para EE UU, curiosamente para España todavía no.

TDT y alta definición no es lo mismo

La TDT, tan de moda últimamente en nuestro país debido a su incipiente y progresiva implantación, es uno de los conceptos en los que más errores se cometen a la hora de promocionarlo, algunos sin maldad, pero otros basados en intereses económicos. En primer lugar, la cobertura deja aún mucho que desear en determinados lugares donde ya debería ser perfecta. Por otro lado, los contenidos de los canales, no son lo que deberían ser ajustándose a la ley: nuevos y de calidad.

Pero el detalle quizás más peligroso es el que indican ciertos distribuidores para conseguir más ventas: la TDT podrá llegar a emitirse algún día en alta definición (o sea en HDTV). Este extremo es, a día de hoy falso.

La infraestructura utilizada para la difusión de la TDT no admite, de momento, la transferencia de imágenes con esta calidad. La solución pasa por utilizar un sistema de compresión todavía no disponible, además de limitar la emisión a un solo canal de forma exclusiva en lugar de los cuatro que utiliza cada televisión actualmente. TVE, por poner un ejemplo, emite TV1, La 2, Teledeporte y Canal 50. Si optase por emitir en alta definición, el primer paso sería renunciar a tres de los cuatro canales.

HD Compatible, HD Ready y Ful HD

Como hemos dicho, con tanta sigla es fácil confundirse y tomar una decisión errónea. La presencia del logo HD Compatible en un dispositivo de visualización lo único que nos indica es que es capaz de tratar la señal adecuadamente para poder mostrarla en pantalla, pero no necesariamente en alta definición.

Tal es el caso de determinados aparatos de plasma que incorporan circuitos electrónicos de postprocesado de la señal para reducir la calidad de la misma y así lograr reproducir HDTV. Esta certificación no es ni buena ni mala, simplemente se encuentra a caballo entre el vídeo estándar y el de alta definición. Además, es una solución económica para poder disfrutar de los inminentes formatos, siempre y cuando el usuario lo tenga claro a la hora de la adquisición.

En cuanto a HD Ready, la inclusión de este logo requiere, básicamente, que el producto se ajuste a lo siguiente. Para empezar que disponga de, al menos, 720 líneas físicas y formato panorámico. Existe un margen de diferencia de +/- 7% en la relación de aspecto (16:9), con lo que la resolución vertical puede variar. Sin embargo, lo que sí es inamovible es un mínimo de 720 líneas.

En el apartado de conectividad, el dispositivo aceptará señales analógicas mediante vídeo por componentes (YPbPr) o digitales, ya sea a través de DVI o HDMI.

Full HD debe cumplir las mismas especificaciones que HD Ready, pero con la salvedad de que la resolución vertical siempre sea de 1.080 líneas físicas.